domingo, 28 de febrero de 2010

"La cena", Josep Maria Flotats y la chistorra

Lo anuncio ya: Josep Maria Flotats vuelve a Sevilla. ¡Bien! El día 25 de marzo estará estrenando en el Lope, justo después de haber estado un mes en el Lliure. Aquí explica el argumento y cuenta algo del autor de la obra, Jean-Claude Brisville, al que por cierto Flotats tiene que llamar después de cada función para contarle cómo ha ido. Yo estoy deseando verla para contarlo también.



No sé si la última vez que estuvo Flotats haciendo teatro en Sevilla fue con "La cena" -otro título de Jean-Claude Brisville- en el 2007, pero esa fue la última vez que yo lo vi. Tenía en la cabeza ir a esa obra desde que se inauguró la temporada pero se me terminó olvidando por asuntos laborales que intentaba arreglar con Nacho saliendo a almorzar con él algunos días. El caso fue que uno de esos días, en la Cava del Europa, en la Puerta de la Carne, estábamos comiendo el plato estrella para nosotros, huevos con chistorra, y se sentó al lado Flotats. Yo estaba nervioso y en mitad de la coversación, no podía parar de pensar que quería hablar con el actor, dejé a Ignacio con la palabra en la boca, me volví y le pregunté "¿Ha estrenado ya?" "Hoy", dijo él. "Suerte", dije yo. Y me giré a mi sitio nuevamente. Entonces, Nacho pinchó la chistorra con tanta fuerza, mientras reprobaba mi arranque negando con la cabeza, que le salpicó la camisa. Fue un salpicón lento y largo, como de tbo, que le ensució mucho pero mucho. Yo me quedé con la boca abierta, un poco desconcertado, tanto como cuando, esa misma noche vi a Josep Maria Flotats y Carmelo Gómez comer, beber y hablar en un París revolucionario, decidiendo el destino de nuestra historia.
En otro orden de cosas, Flotats también es candidato al Premio Valle-Inclán. Y es el séptimo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Glengarry Glen Ross y Carlos Hipólito (6º candidato del Valle-Inclán) en el Lope

¿Quién es Carlos Hipólito en el teatro español? El actor capaz de todo, de hacer de Felipe II y a continuación de vendedor viejo y desahuciado, el único actor capaz de empezar "Glengarry" en el nivel que pudimos ver hace unos días en el Lope de Vega. La obra empieza con él cruzando el escenario, hace una llamada de teléfono antológica y luego tiene una discusión con su jefe. Y en ese momento la obra ya está en marcha. Lo ha hecho él solo y Veronese sabía en manos de quién dejaba la vanguardia de su ya penúltima producción. Están en el chino de abajo de la oficina, donde van todos los vendedores de la oficina. Porque esta es una obra de vendedores, de gente dispuesta a todo por una venta, por salir adelante. Lo explican ellos mismos aquí:



Me estoy centrando en los actores -son Carlos Hipólito, Ginés García Millán, Alberto Jiménez, Andrés Herrera, Gonzalo de Castro, Jorge Bosch y Alberto Iglesias- porque "Glengarry" es una obra de actores. Aquí los discursos no llevan a ningún lado (¡son vendedores!), podrían estar hablando media hora de tonterías, de cómo es la vida, de cómo es la gente, pero ni ellos se lo creen. La trama no es nada, un pequeño robo, problemas familiares, que no venden, cuestiones de falso orgullo, ansia de dinero. Pero Mamet hace una gran obra, como en "American Buffalo", para decirnos: esta es la vida, pasa poco y es cutre pero le pasa a gente y a esa gente hay que conocerla. Esto es muy americano y me encanta. A parte, por supuesto, Mamet conduce muy bien la trama hacia el fracaso pero que es un fracaso que realmente ya está instalado en las vidas de estos hombres.





La dirección de Daniel Veronese -es la primera vez que veo un montaje suyo- ha optado por conducir la obra con una velocidad del diablo. No hay descanso en este día en la vida de estos hombres y no se para de hablar y no nos paramos de mover. Debemos convencer a todos de lo que decimos (¡somos vendedores!) y sacar todas nuestras armas, y entre las armas está la actuación, claro, estos personajes actúan. Ha cortado el texto suficiente para despachar una obra que dura dos horas, como mínimo, en hora y veinte con la lengua fuera y el corazón en un puño. Y cuando salí del teatro estaba disgustado porque quería más teatro pero hoy estoy contento. Y no se me va de la cabeza cómo reforzó Veronese la estructura de la obra, dejando un esqueleto perfecto, lleno de sucio lenguaje de ventas y potencia dramática. Es una barra de hierro esta versión de la obra de Mamet.
La obra en España está publicada por Cátedra en las Letras Universales, junto a otra obra "Casa de juegos", y si no la tuviese en casa saldría corriendo, con viento o sin él, a por ella.

miércoles, 17 de febrero de 2010

VIII Muestra "El Teatro que viene"

Haré dentro de unas semanas para el Diario una crónica de la muestra de teatro universitario que hasta el 27 de febrero para por el Teatro Duque-La Imperdible. Por ahora he visto "Franco el retorno" y " La señora del 3º puerta 1". No adelanto nada pero estoy contento. Intentaré también hacer, cuando todo acabe y antes del FEST -que ya está aquí-, una pequeña crítica de cada espectáculo.

Vuelve el Premio Valle-Inclán (5º candidato)

Mario Gas como director de "Muerte de un viajante"

Una superproducción del director del Teatro Español, con una traducción de Eduardo Mendoza, que desde principios de año han paseado en catalán y luego en castellano. Son tres horas de teatro y no hay indicios de que pare en Sevilla, lástima. Me encanta la carretera cortando la escena como el recordatorio fantasmal de un trabajo miserable y solitario. En fin, me parece que es un firme candidato. Por cierto, que Silvia me dice que Blanca Portillo también. Y tienen razón.

domingo, 14 de febrero de 2010

Vuelta a Ingmar Bergman

"Mi pieza comienza con el actor que baja al patio de butacas y estrangula a un crítico, y lee en voz alta, de un pequeño cuaderno negro, todas las humillaciones sufridas que ha anotado. Luego vomita sobre el público. Después de lo cual, se va y se pega un tiro en la frente", de Diario de trabajo de I.Bergman, 19 de junio de 1964.
Hace tres o cuatro años vimos en casa no todas pero sí muchas pelis de Bergman y ahora estábamos pensando en retomar el asunto cuando me he encontrado con esta cita al inicio de "Imágenes", el libro que le dedicó el sueco a recordar las circunstancias y motivos, en definitiva, los recuerdos que aún guardaba de los rodajes y de las razones que le llevaron a sus propias creaciones. La cita me hizo gracia por su patetismo, porque muere el crítico y porque los únicos que salen indemnes del asunto son el autor y el director, papeles que, lógicamente, asume Bergman. Pero aparte de la vanidad de Bergman, este libro me demuestra una vez más que su pensamiento es profundo y que es capaz de decir la verdad a pesar de todo incluso de sí mismo. La descripción de su relación con el crítico Harry Shein es fría y calculada. El director se vengó de las críticas de Shein retratándolo de forma infame en algunos de sus filmes, y luego contrató a su mujer, Ingrid Thulin, obligando a Shein a viajar para verla y de paso ver el trabajo de Bergman. Finalmente, la relación fue para toda la vida, la Thulin se convirtió en fija en las películas de Bergman y Shein en uno de los pocos amigos de Ingmar.

viernes, 12 de febrero de 2010

2036 EL OMENA-G de Els Joglars en el Lope de Vega

Esta mañana cuando iba para el trabajo, estaba nublado pero aún no llovía como ahora, a la altura del hospital de la Cruz Roja una vieja entraba en el porche que están arreglando del hospital. La vi de lejos porque llevaba un bonito abrigo de riguroso luto sobre el camisón celeste que le asomaba por abajo, y unas zapatillas también celestes con calcetines blancos. Blanquísimo también su pelo, ondulá con la permanen, y la piel. Andaba lento. Cuando llegué a la altura del porche del hospital, no para pegar la oreja sino porque ahí está el paso de cebra que cruzo hasta la puerta de Córdoba, la vieja le gritaba a un albañil que fuera a desayunar a tal bar, que le había pagado el desayuno. Entendí que el albañil, que era de pueblo pueblo y protestaba la ocurrencia de la vieja desde el andamio, le habría hecho algún arreglo menor, de esos que las viejas piden por la cara. Pero me pareció todo tan bueno y tan digno que me alegró la mañana y me hizo pensar en la obra de ayer, el estreno de El Omena-g de Joglars en el Lope, aquí os dejo la reseña.

El futuro según Els Joglars publicado en Diario de Sevilla

domingo, 7 de febrero de 2010

Vuelve el Premio Valle-Inclán (3er y 4o candidato)

Blanca Portillo en el papel de Hamlet (Hamlet)



No coment pero ese plan de estética nazi no me termina de entrar.

Juan Carlos Pérez de la Fuente como productor de "Angelina o el honor de un brigadier", la divertida a más no poder obra de Jardiel y que os dejo aquí para que os riáis.



Me voy a ir mojando un poco así que no creo que ninguno de ellos tenga posibilidades en el premio.

Vuelve el Premio Valle-Inclán (1er y 2do candidatos)

De aquí a marzo voy a poder hablar de los candidatos a ganar el Premio Valle-Inclán y sus 50.000 pelotes, que dirían en Cádiz. Son doce, y estas son las dos primeras:

Nuria Espert y Rosa María Sardá (por La casa de Bernarda Alba)



Produce El español, dirige Lluís Pasqual. Tiene que ser una adaptación impresionante, por las imágenes del trailer, como hundida en la sombra, como una naturaleza muerta. Me recuerda a la casa de mi abuela en las tardes de verano cuando se echaba el toldo y todo se cerraba y el tiempo era lento y las sombras y el silencio te sumían en un sueño extraño de fábulas y jazmínez.
En el 2004 Rosa María Sardá vino al Lope de Vega con "Wit", un largo monólogo en torno a esta vida que nos da una mujer, profesora especializada en los poetas metafísicos ingleses del siglo XVII, cuando está ingresada en un duro tratamiento contra el cáncer. La obra no sólo me gustó, fue más que eso, fue una revelación, Sardá nos llevaba de un lado a otro, del amor a la tragedia de contemplar los últimos días, del absurdo hospitalario a la belleza de las cosas; y todo con un humor, con una bondad, con una crueldad que a veces rozaba el cinismo, desgarradores.
Y era ella, esa actriz la que nos llevaba -divirtidísima y bella- a su terreno, un terreno metafísico y dolorido, sí, pero un terreno tan, tan vivo. Quiero a la Sardá desde entonces. También venía dirigida por Lluís Pasqual y se llevó, no sé, algunos premios y tres o cuatro años recorriendo España con el espectáculo. Por este papel yo le daría el Valle-Inclán con la barba y la bufanda incluida. Ella hace de La Poncia y Nuria Espert de Bernarda. Uno de nuestros personajes más más dramáticos para una de nuestras actrices más dramáticas. Sí, yo vi a Nuria Espert haciendo de Medea, a un metro, en la fila tres del Lope mientras ella bajaba al pasillo del patio de butacas con la mirada perdida y esa voz que es la explicación exacta del hielo ardiente.

Öper Öpis. Zimmermann y de Perrot en el Teatro Central

1. Un escenario móvil. ¿Qué significa una escena que se mueve, que bascula según los movimientos de los actores que caminan sobre ella? ¿Buscamos el equilibrio? ¿El equilibrio y la quietud son posibles? Me apabulla el grado de tensión capaz de conseguir esta compañía gracias a ese universo móvil (el año pasado fue un gran plato sobre el que giraba Zimmermann mientras luchaba con una caja de cartón), y me apabulla que sean capaces de contar su historia con tantos matices.



2. El tema es el amor. Esta es una historia de amor o, mejor dicho, del amor. Del enamoramiento, del desprecio, de los celos, de la soledad y cómo convivimos con todo ello sin perder del todo los papeles, o sea cómo nos las aviamos para vivir con otros y amarlos. Uf. Una pareja se conoce y comienza el delicado baile, el extraño equilibrio y así hasta grados insospechados de arriesgado funambulismo y saltos mortales. Y esa es la jodida tensión del amor: compensar, equilibrar los pesos y ser un poco o un mucho acróbata.
3. Pero qué casting! Fue curioso que al levantarnos de nuestras butacas, cada uno de los amigos que allí estábamos nos habíamos indentificado con un personaje distinto. No teníamos por qué hacerlo pero lo hicimos. Los personajes está muy bien elegidos y el casting es fabuloso, acróbatas reconvertidos en bailarines y actores, bailarines actuando con una vis cómica y un sentido del conjunto y de la precisión que requiere este espectáculo más que destacable. Una delicia.



4. Un mundo que suena. Existen muchas sorpresas visuales, uno está con los ojos como platos durante la hora y pico del espectáculo pero también está escuchando la banda sonora del corazón según lo entiende Dimitri de Perrot. DJ que va improvisando, rellenando los huecos y completando los significados o los juegos que los actores desarrollan en el escenario. El sonido como un actor más de la obra.

Suena mal, pero lo dije, ha sido uno de los mejores espectáculos de la temporada, de una profesionalidad aplastante y de un gusto exquisito.

viernes, 5 de febrero de 2010

Casa de muñecas en el Lope de Vega

De Henrik Ibsen. Teatro de la Danza. Versión y dirección: Amelia Ochandiano. Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda. Iluminación: Felipe Ramos. Vestuario: María Luisa Engel. Reparto: Roberto Álvarez (Torvald), Silvia Marsó (Nora), Pedro Miguel Martínez (Dr. Rank), Francesc Albiol (Krogstad), Ana Gracia (Cristina).Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Jueves 4 de noviembre. Aforo: Lleno.

No fue ningún acontecimiento especial el estreno nacional de la adaptación que Amelia Ochandiano ha hecho en Sevilla de la obra de Henrik Ibsen Casa de muñecas. Tan sólo tuvimos la suerte de que nos leyeran, y así recordarlo, el maravilloso y brutal texto que el noruego escribiera en 1879 -Ibsen en 1879 era mucho más moderno que lo que lo será nunca la cabeza que ha ideado este montaje-. Digo a propósito que nos "leyeran" porque en ningún momento sentí que los actores hubiesen sido dirigidos a la interpretación, y sin embargo, sí sentí con estupor y tristeza que deambulaban perdidos, incapaces de alcanzar el ritmo ni la sutil coreografía que requiere esta obra y necesitábamos las almas que esperábamos ver una cruel y hermosa obra de arte.
Y creo que, aunque nos engañemos como hace Nora con respecto a su matrimonio y a ella misma, anoche no vimos teatro; el teatro estaba muerto, en medio del escenario, enfriando los diálogos, las relaciones entre personajes, las palabras que no creían y no alcanzaban la elevabación de un texto tan, tan, tan emocionante -hablo de elevación emocional, claro, no de gritar sin sentido como se hace aquí-. Veo un problema de dirección incapaz de elegir música, ni decidir la colocación de los actores y la moderación de sus gestos y vocalización. Notarán que no me gustó nada, lo siento, pero creo que es un ejemplo de teatro mediocre que pasará sin pena ni gloria porque no dice nada.
La estrella que luce arriba esta columna es para Pedro Miguel Martínez, al que, de repente, ya fuera del teatro, recordé dándonos a un grupo de estudiantes una lección magistral sobre el verso en el teatro del Siglo de Oro. Era en Almería, hace años, y me emocionó en la calle reencontrarme con el teatro, una noche que lo creía muerto.

Publicado en Diario de Sevilla

Pero, para quitarnos las penas os dejo el único espectáculo en el que he visto por la red a Pedro Miguel Martínez. Es en la cachondísima adaptación de obra "Los gemelos", sosias, de Plauto, que hizo Tamzin Townsend. Él, Pedro Miguel, hace de viejo con bastón. Un grande.

lunes, 1 de febrero de 2010

Pequeños crímenes conyugales


La obra comienza con una pareja, Alejandro y Carla, llegando a su apartamento. Él lleva una maleta. Vienen del hospital. Alejandro sufre anmesia, al parecer se cayó por la escalera y perdió el conocimiento. No se acuerda de nada y Carla se encarga de ir recordándole quién era él, qué frases decía, qué le gustaba y detestaba. Pero a Alejandro le parecen contradictorias algunas de las cosas que Carla le dice sobre su propia personalidad y sobre la relación que mantenían.
Es interesante esta obra de Eric-Emmanuel Schmitt -junto a Yasmina Reza uno de los autores actuales más representados de Francia- por varias razones, me gusta que sea en tiempo real, y ese juego de redescubrimiento del caracter y la vida de los personajes: ir construyendo la personalidad mediante mentiras y cambiar radicalmente la versión de quién es uno, nos mantiene asombrados durante la trama. Bien es cierto que hay cosas ingenuas y que Schmitt no emplea las palabras y los temas adecuados muchas veces, por manidos y absolutamente afrancesados e intelectualmente pueriles y sin calado pero la idea general es muy buena y algunos de los discursos de los protagonistas están muy bien.
Se estrenó en Francia en 2004 y en 2005 la pasearon ya por España Amparo Larrañaga y Jorge Sanz, dirigidos por Tamzin Townsend. El libro está disponible en la editorial Anagrama.