Pequeños crímenes conyugales


La obra comienza con una pareja, Alejandro y Carla, llegando a su apartamento. Él lleva una maleta. Vienen del hospital. Alejandro sufre anmesia, al parecer se cayó por la escalera y perdió el conocimiento. No se acuerda de nada y Carla se encarga de ir recordándole quién era él, qué frases decía, qué le gustaba y detestaba. Pero a Alejandro le parecen contradictorias algunas de las cosas que Carla le dice sobre su propia personalidad y sobre la relación que mantenían.
Es interesante esta obra de Eric-Emmanuel Schmitt -junto a Yasmina Reza uno de los autores actuales más representados de Francia- por varias razones, me gusta que sea en tiempo real, y ese juego de redescubrimiento del caracter y la vida de los personajes: ir construyendo la personalidad mediante mentiras y cambiar radicalmente la versión de quién es uno, nos mantiene asombrados durante la trama. Bien es cierto que hay cosas ingenuas y que Schmitt no emplea las palabras y los temas adecuados muchas veces, por manidos y absolutamente afrancesados e intelectualmente pueriles y sin calado pero la idea general es muy buena y algunos de los discursos de los protagonistas están muy bien.
Se estrenó en Francia en 2004 y en 2005 la pasearon ya por España Amparo Larrañaga y Jorge Sanz, dirigidos por Tamzin Townsend. El libro está disponible en la editorial Anagrama.