domingo, 30 de mayo de 2010

Famous Puppet Death Scenes, 'Famosas escenas fúnebres de títeres' en el Teatro Central



El pasado domingo 23 de mayo fue el segundo y último día que se vio en Sevilla "Famous Puppet Death Scenes", de la compañía canadiense The Old Trout Puppet Workshop, el espectáculo de títeres más divertido, lírico y terrorífico que he visto en toda mi vida y que contó con Nathanial Tweak como conductor del espectáculo. ¿Quién es Nathanial Tweak? Él:


Llevo una semana conviviendo con su recuerdo, con su profunda humanidad, con sus palabras de confraternidad ante el último momento por el que pasaremos todos... con su acento indefinido. En el vídeo anterior lo escucháis en inglés pero aquí, en Sevilla, tuvimos el privilegio de escucharlo en un puro y trascendente castellano. Maravilloso. El sr. Tweak fue el introductor de algunas de las escenas fúnebres: pequeños episodios con un común desensale: la muerte. Sin embargo, cada una de estas famosas escenas -todas inventadas, claro, claro- fue una sorpresa y lo fue por diferentes motivos. Imposible aquí reproducir con huecas descripciones el cuidado escénico y la riqueza material de estos títeres, imposible reproducir los efectos de humor, de poesía surrealista, la pureza espiritual, la emotividad trascendente.

Que vengan más, que vengan mucho, que traigan su Don Juan, que lo traigan todo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Shrimp Tales (Cuentos de gambas) de Hotel Modern en el Teatro Central



El viernes 21 de mayo la compañía holandesa Hotel Modern trajo al Teatro Central sus "Shrimp Tales (Cuentos de gambas)", un espectáculo original, de virtuosismo creativo y destreza comunicativa. Lástima que fueran incapaces de mantener el interés en unas historias que, tras la primera media hora y pasada la sorpresa inicial, van sucediéndose incapaces de atrapar al público más allá de la sorpresa de ver humanizados los bichos.


El elenco del espectáculo son unas 300 gambas, que reproducen en más de 50 sets en miniatura otras tantas escenas que explican de alguna manera quién es el hombre y qué hace en el mundo. Uf, demasiado. Para ello van de lo más trivial -gamba colgando un cuadro, por ejemplo, o gamba en el dentista, gamba contra gamba al ajedrez- a otros momentos vitales -gamba muriendo, naciendo-, o históricos -gamba saltando en la luna, etc-. En el making of de arriba se muestran muchos de estos sketches que no duran más de un minuto y que se mueven entre lo cotidiano, lo lírico, lo esperpéntico y otras caras de nuestra horrible, a veces, humanidad.


Los cuatro actores, que logran decir perfectamente todo el texto en español, recorren las diferentes mesas del escenario para crear la pequeña escena y filmarla. Esa filmación en directo se proyecta en una pantalla que es la que el público sigue a lo largo del espectáculo. Los recursos sonoros y la música, todo en directo, corre a cargo de Arthur Sauer. Y esto es un hecho importante, porque la comunicación con el espectador tiene diferentes direcciones, no va sólo de la boca del escenario al público sino que se muestra un escenario que luego se reproduce en la pantalla eligiendo partes y sacando de campo otras. ¿Qué significa esto? Lógicamente una petición y un compromiso. Nos están diciendo, sí, estamos aquí y estas son las tripas del asunto pero te pido que entres en mi juego, esfuérzate por escuchar lo que te cuento. Y ahí radica el éxito del espectáculo, el público se involucra y la gran alegoría de los crustáceos se hace carne.
Hotel Modern tiene una trayectoria increíble. En su divertida web podéis averiguar más y ver otros espectáculos -esto sí os lo recomiendo porque son impactantes- de ellos y de otros.

domingo, 16 de mayo de 2010

La invasión Pinter

Screenplay by: Harold Pinter.
Y si alguien no la ha visto que corra a verla. "The servant", "El sirviente"



Acabo de leer "La fiesta de cumpleaños" de Harold Pinter. Es su primera obra de larga duración -tiene muchas obras cortas- y una de las primeras que escribió. Y uau, me he quedado impresionado. Es del 58, el autor inglés de ascendencia judía tenía 28 años cuando la escribió y está clara la influencia de Ionesco, Genet y sobre todo Beckett. No en vano en la pequeñísima introducción que el editor y traductor (Rafael Spregelburd) ha incluido a este libro, reproduce un texto de Pinter en el que sólo nombra a un autor y una obra, y es "El innombrable" de Samuel Beckett (lo tiene la editorial Alianza en bolsillo). Y sí, esto es teatro del absurdo -tiene ese cierto extraño humor, esas repeticiones, el gusto por lo ilógico y sorprendente-, pero me da la impresión de que también toma elementos del realismo más sucio, del misterio, del thriller psicológico, para llevarnos a un estado de ansiedad que recomiendo para acabar con una tarde de domingo plácida y adormecida como la de hoy.


Para conseguir ese punto de ansiedad, Pinter se vale de personajes -lo hará muchas veces- que se instalan sin motivo aparente en las vidas más o menos normales de otros personajes. Es: "la invasión". Lo inexplicable de la situación provoca la amenaza y la violencia. Obsesivo, cargado de silencios, con una comicidad que apunta a la alienación del hombre, todo en un espacio cerrado -el salón de una casa en este caso-, un punto de sexo, un punto de misterio, un punto de hechos impredecibles, ése es el teatro de Pinter que he encontrado en esta obra. Todo un descubrimiento que me ha provocado muchas muchas cosas.
Por cierto, la obra no tuvo éxito en su estreno. Cosas que pueden pasar en Londres y en Sevilla, pongamos.

martes, 11 de mayo de 2010

El Ricardo III de Atalaya en el Lope de Vega


Fui el último día de representación, el día nueve, el pasado domingo, tuve que correr y llegué sudando. Tercera fila de anfiteatro, pegado a la pared, es cómodo y se ve bien pero llego despierto, despierto por la carrera y como sé de memoria "Ya el invierno de nuestras cuitas..." repito mentalmente con Ricardo, duque de Gloucester, mientras observo la escena: la primera impresión me deja indiferente. Pero Jerónimo Arenal me está gustando, lo está diciendo todo muy bien, muy claro. Me voy relajando porque esta obra es de Ricardo y éste sabe lo que tiene que hacer.



Sí, es verdad que en el original hay muchas relaciones, mucha política, cantidad de escenas cortas, los York y los Lancaster, que recién acaban la guerra de las dos rosas, el nuevo rey y sus hermanos, la reina, su familia, los vasallos, la vieja reina Margarita que deambula por el castillo, Buckingham, Hastings, Lady Ana... y así más de treinta personajes, pero, me repito, esta obra es de Ricardo y desde Atalaya se han querido centrar en él y reducir el resto, a casi la mitad. En fin, no voy a contar esta historia imposible y dificilísima, mejor os dejo esta peli y al final os recomiendo una buena versión en papel de la obra.
La adaptación y supresiones que Ricardo Iniesta ha hecho al texto apuestan por dejar claro el hilo argumental y evitar personajes y escenas adyacentes. Perdemos y ganamos pero el resultado deja una buena impresión. Una impresión de acción compacta, de trabajo duro sobre el texto y el argumento, de ritmo frenético y decidido. En la parte femenina del elenco Carmen Gallardo haciendo de Margarita tiene una modulación en la voz y un talento que destaca y que, personalmente habría elegido para otro personaje más dramático.
Decisiones dudosas, pienso, además de la escenografía -plana y que a la larga termina pagando el uso abusivo de las picas-, son el uso indiscriminado de músicas varias que apenas aportan más que desconcierto y un final, el de la batalla, amplificado en todos los sentidos. Detalles importantes para esta buena versión que se merecía más.

domingo, 9 de mayo de 2010

El arte de la comedia en el Teatro Central

Este es el primer espectáculo que veo de La Abadía. No sé cuántas veces habrá venido esta compañía, que cumple ahora 15 años, a Sevilla, no sé si han venido alguna vez pero bueno, ayer me fui al Central a ver "El arte de la comedia", una obra que el napolitano Eduardo de Filippo escribió en 1964. "El arte de la comedia" es un cuento largo, con un bueno, un malo, algo de denuncia, una realidad superada por el poder de la imaginación y algunas gotas de humor, ternura y enseñanza. La gran pregunta es si es un buen cuento. Y yo creo que sí: un buen cuento largo pretendidamente (o inevitablemente) antiguo. Un producto ligero, también, con arquetipos claros y que a la larga se entrega al juguete cómico. Todo un oficio el de Filippo.
El texto se divide en un prólogo y dos actos. El prólogo es este primer vídeo: un maravilloso documento en el que de Filippo interpreta a Oreste Campese, nuestro héroe, director de una compañía de cómicos al que se le ha quemado la carpa donde actuaban:



Todo de lo que habla Campese, seguramente lo vivió de Filippo, que nació en una compañía de teatro y debutó en los escenarios a los cuatro años. Así que no es extraño que antes o después escribiera una obra como "El arte de la comedia", un homenaje sincero, melancólico y algo maniqueo a un tiempo y unas generaciones de cómicos hoy desaparecidos.
El montaje de Carles Alfaro -que ha dirigido también para La Abadía "El portero" de Pinter, "Las sillas" de Ionesco o "La caída" de Camus, entre otros espectáculos-, es absolutamente conservador. No hay mucha diferencia entre el montaje que acabamos de ver y este otro, creo yo.



La comedia, claro, trabaja en dos niveles, uno el político donde se plantea la utilidad del teatro, la función de los actores en el entramado de las otras funciones ciudadanas, o sea, el médico, el cura, la maestra, el boticario, etc. Y dos, el divertido enredo que se plantea. La trama es sencilla: el director de la compañía de cómicos, después de haber sido expulsado de la presencia de un gobernador recién llegado al pueblo, le amenaza con que sus actores suplantaran a las personalidades del pueblo que debe recibir en sus primeros días de gobernación. A partir de ahí, con cada nueva visita el gobernador desconfiará y dará por falsos, por este orden, al médico del pueblo, al cura, a la maestra, al boticario. En fin, un buen entretenimiento a la antigua con un elenco perfectamente compenetrado, buenas coreografías y claridad de ideas.