domingo, 27 de junio de 2010

Juan Diego Botto y el encuentro de Hamlet con Ofelia

Después de liarse un poco durante los primeros ocho minutos Juan Diego Botto, que hizo hace un par de años su versión de Hamlet, nos hace un pequeño análisis de una de las escenas de la obra de Shakespeare. Y luego os dejo también el paso que hay, y me incluyo, entre el decir y el hacer. Qué difícil es todo.

Cuatro maneras de recrear a Hamlet from Casa de América on Vimeo.


martes, 15 de junio de 2010

Adelanto de la programación del Teatro Lope de Vega

Ayer la prensa recogía algunos de los espectáculos que podremos ver la próxima temporada en el Lope, ya estoy deseando. Volveré más tranquilo a comentarlos pero leyendo el puñado de obras que nos visitarán me ha llamado la atención que Tricicle venga con Garrick, un espectáculo de 2007 que anda ahora por las maravillosas Canarias, y no con La venganza de don Mendo, que estoy mordiéndome las uñas por ver, je. Claro que viendo estas fotos de Garrik, yo no me lo pierdo.


Sobre la pista de la versión del don Mendo de Tricicle, me puso Pepe Serrallé en el Rinconcillo hace unas semanas. A propósito de una conversación sobre Abelardo Linares, el editor de Renacimiento. Pepe me confirmó el rumor, al parecer Abelardo conoce la obra de memoria y basta que le des pie para que continúe donde se lo diste. De los tres monólogos que don Mendo tiene más divertidos (siete y media, puñal/puñalero y el de Moncada en la torre) os dejo aquí el de Moncada por Fernán Gómez, de nada. Sé que no es nada moderno pero estoy bajo la influencia de la conferencia de Boadella (ver entrada anterior) y además es tan absurda y tontamente divertida esta obrita que no me resisto.

domingo, 13 de junio de 2010

Decálogo Joglars, Albert Boadella en la Fundación Juan March

Escuché hace unos meses los ciclos de conferencias sobre Calderón y Valle-Inclán que la Fundación Juan March cuelga en su web. Muy recomendables, sobre todo las de Calderón por Antonio Regalado que, aparte de exponer sus propias ideas políticas sin mucha fineza y el consiguiente tedio, realizó una panorámica y síntesis sobre la época y la producción de Calderón impecable y en alud. Hoy me he vuelto a dejar caer por allí y me he encontrado esto.
Es Albert Boadella dejándonos un coherente y sintético DECÁLOGO JOGLARS, los diez mandamientos que os sitúo y titulo a continuación, vosotros veréis si la escucháis entera. ¡Viva la libertad!

1. Rechazar la fantasía [7'10]
2. No telefonear al que está en el baño [15'45]
3. Acabar con el monopolio de los poetas [24'00]
4. Practicar sistemáticamente el mal gusto [27'11]
5. Defenderse de la modernidad [31'07]
(Hasta aquí la parte estética y ahora la ética)
6. Fomentar los enemigos [40'00]
7. No frecuentar la sopa boba [43,03]
8. Traicionar periódicamente a la patria [51'14]
9. Combatir sin piedad a los nuevos dioses [57'20]
10. No trabajar nunca [64'00]

En fin, una fórmula como otra cualquiera y además con la suficiente ambigüedad para hacer al final lo que le da la gana (el tema de los toros es un claro ejemplo). Lo importante es hacer buenas obras.

Por cierto que Albert Boadella tiene blog dentro de la web de Joglars, el título es "Ráfagas vespertinas del director". Él, tan taurino, seguramente conoce la entrevista a Curro Romero, una mañana que toreaba en Sevilla y que no se había encontrado a gusto con el bicho, en la que contestó: "Hombre, es que ha sido una corrida despertina, por la mañana". Inimitable y desconcertante siempre el de Camas.

sábado, 12 de junio de 2010

Adulterios en el Teatro Quintero


Era la primera vez que entraba en el Teatro Quintero; sí, me salté las Chirigóticas a pesar del paisanaje -gaditanas ellas- y de la curiosidad que me despertaba ver la dirección -me imagino pelín complicada- que Antonio Álamo les hizo; tampoco fui al monólogo de Pedro Reyes, pero bueno a este tercer espectáculo fui y conocí el Teatro, del que tenía referencias por distintos y no siempre benevolentes comentarios. Personalmente me gustó, es un buen espacio para teatro pero pienso que la librería, que han instalado a la izquierda en la entrada, junto a un ordenador con una empleada que hace las veces de taquilla, y que, supongo, es la librera también, debería cuidar un poco más las formas y evitar las sucias cajas de novedades y el desorden total en la colocación de los libros; tampoco creo que el pasillo que forman las mesas para acceder al teatro, ya en la segunda sala donde hay un bar -¡bien!-, sea lo más conveniente ni para el acceso que lo hace dificultoso ni para el bar, allí no se sienta nadie, lógicamente. Tampoco me parece bien, y esto es lo más grave, que vendan butacas con una visibilidad más que limitada, este teatro tiene una anchura y una distancia entre orquesta y primera línea de platea que impide la visión a las butacas menos centradas. Y ese fue mi sitio: lo justo lo justo para ver regular. Me levanté antes de que comenzara la cosa y le eché un vistazo a la pobre sala que Phyllis emplea para las sesiones de psicoterapia -no creo que haya ninguna así en Central Park-. Mala escenografía, la verdad, e inexplicable dadas las facilidades que el minimal y el escenario vacío da para estas cosas.



También ayer fue mi primera vez con Woody Allen. El cineasta y ocasionalmente músico y dramaturgo neoyorquino tiene el inconveniente de poseer un estilo peculiar y reconocible, o al menos la parte más paródica de su producción entra en ese estilo que todos reconocemos; es él, su propia personalidad volcada en su creación.
Otras veces, sin embargo, Allen nos ha regalado verdaderas obras maestras en la dirección de actores, alejándose de la vis cómica más fácil y añadiendo a los roles profundidad psicológica y hastío vital mezclado en un magnífico cocktail de patetismo existencial, tragedia ante la muerte y gotas de humor ácido y cruel. Ese Allen me gusta mucho y era, como digo en al reseña del Diario de Sevilla el que deseaba ver ayer. Nada de eso, Verónica Forqué ha querido no sólo hacer Allen sino hacerlo como Allen, y claro, Allen sólo hay uno.
En fin, poca personalidad en este espectáculo que se deja ver bien y con el te ríes pero que apenas llega a arrancar ni a arropar al público que llenaba la sala.

miércoles, 2 de junio de 2010

Carmen por La Imperdible en el Rectorado de la Universidad

La adaptación de "Carmen" de Prosper Mérimée por la Imperdible en Sevilla es una de las actividades en torno al mito femenino que coge el testigo a las actividades del año pasado que se realizaron sobre don Juan. De mito en mito andamos sin ser capaces de lograr -a pesar del número de publicaciones, conferencias, exposiciones, actos sociales y, claro, espectáculos teatrales- que la cosa trascienda más allá del arco de la Macarena.
Así que, creo yo, deberíamos ver esta Carmen como un souvenir más que como una representación con intencionalidad de obra de arte.
En la crítica aparecida hoy en el Diario de Sevilla, dejo dicho que la obra carece de tensión dramática. ¿A qué me refiero con esto? Entiendo que la tensión entre elementos logra dos cosas fundamentales:
1. La unión, la relación entre partes
2. La expresión de lo que deseas comunicar